A mi, mis timbres.
No jales que descobijas.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
Aguadores y taberneros, del agua hacen dineros.
El que guarda, halla.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
El amor es el premio del amor
La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
Todo lo que no es dado es perdido
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
La familia pequeña, vive mejor.
A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
Rico es quien no debe y pasa como puede.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
La risa abunda en la boca de los tontos.
Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión.
A cada cabeza, su seso.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Variante: Dejar lo cierto por lo dudoso, no es atinado ni provechoso.
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
El que está en el molino es el que muele, y no el que va y viene.
A casa de tu vecino a prestar favores y no a pedirlos.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Hasta la belleza cansa.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
¿Y quién dijo que el diablo no tiene hermanas?.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
La luz de alante es la que alumbra.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
No arrojes margaritas a los puercos.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
En apurada ocasión, haz de tripas corazón.
Aunque se necesite la espada una sola vez en la vida, es necesario llevarla consigo siempre.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Cabeza chica, nunca es calva; mucha cabeza poco pelo.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
Al acebuche no hay quien le luche.