El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
No es la miel para la boca del asno.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Lo que no se empieza no se acaba.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Hasta el rabo, todo es toro.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Escucha lo que ellos dicen de otros, y sabrás lo que ellos dicen de ti.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
La viña del ruin, se poda en Abril.
El más fuerte teme a la muerte.
A preguiça se deu bem.
Mal apaña quien no engaña.
Moza reidora, o puta o habladora.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Para que unos vayan delante, otros deben ir detrás.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
La vida es grata, a quien bien la acata.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Torta en masa bien se pasa.
De petaca ajena, la mano se llena.
Carro que se rompa en llano, de atrás le viene el daño.
A quien no la teme, nada le espanta.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Es tan buey el buey, que hasta la yunta lame.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Quien va sin apuro, camina seguro.
A la gallina no le pesan sus plumas.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Donde se cree que hay tocinos, no hay estacas.
De caballo overo, ni la crin ni el cuero.
Estás entre la espada y la pared.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Quien tiene boca, no diga a otro sopla.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
No es lo mismo una leyenda hebrea que una vieja leyendo hebria.
Fiar, en Dios y en otro no.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.