Cuando anda la lengua, paran las manos.
Después de el lunes viene el martes.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
No te cases por dinero. A préstamo lo conseguirás mucho más barato.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
Los dioses ayudan al que trabaja
Un buen caballo tiene muchos defectos, un mal caballo solo tiene uno
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Si a tu vecino quieres mal, mete las cabras en su olivar.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Fiado has, tu pagarás.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Al gato goloso y a la moza ventanera, tápales la gatera.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Joda más, joda menos, pero no joda tan parejo.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
La malicia hace sucias las cosas limpias.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Cuando se pide con fe no hay mujer que no lo dé.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
El amor es como el fútbol: hay que saber tirar.
Tripa vacía, suena pronto.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
No digas no sin saber por qué no.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Bendita la casa aquella que huele a antiguo toda ella.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
El trato engendra el cariño.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Conozco al viajero, por las maletas.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
Quien se empeña en pegarle una pedrada a la luna no lo conseguirá, pero terminará sabiendo manejar la honda.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.