Pasar amargura por ganar hermosura.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo que se debe.
Mira la peseta y tira el duro.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
Berenjena, ni hincha ni llena.
Cada día sale el sol, se vea o no.
La rueda de la fortuna nunca es una.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
La prudencia nunca yerra.
Después de comer miel, nada sabe bien.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
A la zorra, candilazo.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
No cuentes dinero delante de los pobres.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Si mi abuela hubiera tenido barbas, hubiera sido mi abuelo.
El arroz es el nervio de la guerra.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Ni hablar mujer, traes pistola.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Para todo perdido, algo agarrado.
La que fácil llega, fácil se va.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Acaso nuevo, consejero nuevo.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Contra la muerte no hay ley, mata al papa, mata al rey.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
¡Sé siempre el primero, incluso para los golpes!
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
No es de bravo señal buena, toro que escarba en la arena.
Mas vale quedar hoy con gana, que estar enfermo mañana.