El que pestañea pierde.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Variante: En arca abierta, hasta el justo peca.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
El oro legítimo no teme al fuego.
Mal se saca agua de la piedra.
Lo bailado nadie me lo quita.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Paciencia y barajar.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Hacer el primo.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
A ciento de renta, mil de vanidad.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Mucho ojo, que la vista erro.
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Marzo se lleva la culpa y Abril la fruta.
En cama extraña, no se junta las pestañas.
Los perros pequeños son lo que más ruido hacen.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Mujer Besada mujer ganada.
Hablara yo para mañana.
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Donde ajos ha, vino habrá.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Te quiere bien quien te pone casa en Jaén.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".