Quien hace preguntas no es tonto.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Mal que me quieren mis comadres porque les digo las verdades; bien que me quieren mis.
Botas y gabán encubren mucho mal.
El juego destruye más que el fuego.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Bestia buena, se vende sin ir a la feria.
Ingratos hacen recatados.
Carrera de caballo y parada de borrico.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Dios perdona a quien su culpa llora.
El burrito siempre busca pastito tierno.
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
No conviertas en amigo al que has vencido
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Más vale burro vivo que sabio muerto.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Nadie muere motón.
Del mirar nace el desear.
Más dura una taza vieja que una nueva.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
Irse con la soga entre los cachos.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
En Abril, dos horas de siesta es dormir.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
La práctica vale más que la gramática.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
el fracaso es la madre del éxito.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
La fuerza no es un remedio
A gran culpa, suave comprensión.
El que apurado vive, apurado muere.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Deuda pagada, otra empezada.
Ni tanto ni tan calvo.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Zumbido de mosquito, música de violín chiquito.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Tiempo dormido, no es tiempo perdido.