Madrid en verano, sin familia y con dinero, Baden-Baden.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Si malo es enero, peor es febrero.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
El amor de lejos, es para los pendejos.
En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas.
Que mañana hay misa para los sordos.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
De arriero a arriero no pasa dinero.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Aquellos polvos traen estos lodos.
Cual más, cual menos, toda la lana es pelos.
Día vivido, día perdido.
Mujer precavida vale por dos.
De mercader a ladrón, un escalón.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Quien guarda valores, padece temores.
Bebe y ata la bota.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Paso a paso, se va lejos.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
El que tonto nace, tonto muere.
Agua que corre, nunca mal coge.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
No pasa seguro quien corre por el muro.
A un clavo ardiendo se agarra el que se está hundiendo.
No se me olvidará mientras me acuerde.
Aguas calmadas estropean los puentes.
Quien la haga que la pague.
La llave que se usa mucho siempre está brillante.
Al perro y al niño donde le den cariño.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Muerto es quien ya no jadea, y vivo es quien patalea.
Sin sal, todo sabe mal.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
Gato que no caza, ¡qué pinta en casa!.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
La carta, corta, clara y bien notada.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
El tonto ni de Dios goza.