Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
El que canta y danza se agita y no avanza.
A un traidor, dos alevosos.
Tres pies para un banco y el banco cojo.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Cada uno canta como le pagan.
Dicen y dirán que la pega, no es gavilán.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
Nadie se acuesta sin aprender cosa nueva.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Cada cual en su corral.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Si no tienes nada agradable que decir, no digas nada.
El que mucho abarca, poco acaba.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
El que adelante no mira, atrás se queda.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Un hombre puede lo que sabe
Tierra por medio, para poner remedio.
Pajaro que comió, voló.
La gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón?.
El que come solo, muere solo.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
Vereda no cría hierba.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
No por moreno es feo, es más hace crecer el deseo
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Lo que siembres, recogerás.
Tiene más dientes que una pelea de perros
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.