Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Aquel a quien mil dedos acusadores señalan, muere sin estar enfermo.
No tires el agua sucia hasta que tengas otra limpia.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
El cielo castiga, el cielo reprende, pero el cielo no hace nada de esto cuando la gente está comiendo.
No hay mula con cuernos, ni mujer discreta.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Si no tienes dinero, pon el culo por candelero.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
Quien desprecia, comprar quiere.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Asno con hambre, cardos come.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Por el pico, muere el grande y el chico.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Para el peor rey, el mejor profeta. Para el peor pecado, el mejor mensaje.
Cuanto mayor es la subida, tanto mayor es la descendida.
La que por cuaresma comenzó tarde principió.
Más vale despedirse que ser despedido.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
El jade necesita ser tallado para ser una gema.
El que es sabio nunca enceguece.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Alabar y callar para medrar.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
De lejos parecen y de cerca son.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Los cementerios están llenos de valientes.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Confesión hecha, penitencia espera.
Gente parada, malos pensamientos.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
La muerte todo lo ataja.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
A secreto agravio, secreta venganza.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
La muerte no anda en zancos.
Amor sin plata, no dura.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Necio que sabe latín, doble rocín.
Al segar ser bien pagado, dice al estercolador, su sembrado.
La cabra coja, junto a la casa trota.