La mujer y la gallina, pequeñina.
La menta, el amor aumenta.
Quien no canea, calvea.
La tos seca es de la muerte trompeta.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
A caballero nuevo, caballo viejo.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Llave puesta, puerta abierta.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Amigo, no de mí, sino de lo mío, lléveselo el río.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
Año bisiesto, difíciles doce meses para el cesto.
En puerta y en puente nadie se siente.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Salvarse por los pelos.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Para cerdos, buenas son bellotas.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Burro cansado, burro empalmado.
A consejo malo, campana de palo.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Casamiento por amores, no darán fruto esas flores.
Cada uno con su humo.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.