Sementera temprana, de cien una vana.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
No llores como mujer, lo que no has podido conseguir como hombre!
Vencer no es vergonzoso
Jeremías llora sus penas y no las mías.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Nada puede dar quien nada tiene.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Reniego de plática que acaban en daca.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
No es bello lo que bello es, sino lo que gusta
La conjetura del sabio es mas sólida que la certeza del ignorante.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
No hay que pedirle peras al olmo.
A un perro aunque sea Danés, lo capan Solo una vez.
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
A quién le dan pan, que llore.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
El borriquito delante, para que no se espante.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Con el callar, vencerás.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
La boda de los pobres, toda es voces.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.