Mal reposa la vida dudosa.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Cualquier cosa que se planta, se cosecha.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Nadie se muere en la vispera.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Ley puesta, trampa hecha.
Las verdades de Perogrullo, que a la mano cerrada, llamaba puño.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
Hazte la fama y échate a la cama.
El sol brilla para todos.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
Cada día, su pesar y su alegría.
Una hermosa puerta embellece una fea fachada
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Lo barato, sale caro.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Más viejo es el viento y aún sopla.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.
Saco de yerno, nunca es lleno.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
De las aguas mansas, líbrame Dios mío.
El trigo tardío no alcanza al temprano, ni en paja ni en grano.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
Casa de concejo, pajar de viejo.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Cazador y cazado confían en Dios.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
El trabajo del niño es poco, y el que lo desprecia un loco.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.