Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Dar la callada por respuesta.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Poda en enero y cava en Febrero, y conseguirás un racimo entero.
Excava el pozo antes de que tengas sed.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Mala yerba, mucho crece.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Difama, que algo queda.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
El buen mosto sale al rostro.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Un niño sin padre es como una casa sin techo.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
En largos caminos se conocen los amigos.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
¿Qué parió la burra?. Lo que la echó el asno.
Donde rumian cabras, chivos nacen.