Hay que dejar ir al mundo como va
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
El que sabe sabe y el que no es jefe
Ni tan calvo ni con dos pelucas: ni tanto ni tan poco.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Aquel que guarda siempre tiene.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
En el camino se enderezan las cargas.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Por costumbre le damos la vuelta a un pensamiento, para utilizarlo varias veces
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
La pasión embellece lo feo
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
No ser escaparate de nadie.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Lo que haces, encuentras.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Guardia viejo no cae en gancho.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Madre dispuesta, hija vaga.
Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
A hija casada, los yernos a la puerta.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Mira antes de saltar.
Cuando el sauce se muere la primavera está a punto de llegar
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Septiembre frutero, alegre, festero.
Ama al grado que quieras ser amado.