Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
El que bien vive, harto letrado es.
Siembra temprano, poda tardío y recogerás grano y vino.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Neblina, del agua es madrina.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
El avariento nunca está contento.
Enero y Febrero desviajadero.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Mi nuera es tan elegante, que hasta para fregar se pone guantes.
No se me olvidará mientras me acuerde.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
A chico mal, gran trapo.
Por enero florece el romero.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
No hay don sin din.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Comer sin vino es miseria o desatino.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Hasta el final nadie es dichoso.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Hable el sabio y escuche el discreto.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
Fiate de Dios y no corras.
Piensa mucho, habla poco, escribe menos.