El que no tiene hijos, los educa bien.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Acostarse temprano y levantarse temprano hacen al hombre saludable, rico y sabio.
El agua fría es de abajo hacia arriba.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
Jugar y pasear solo por recrear.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
A la pereza persigue la pobreza.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Casa y potro, que lo haga otro.
En casa del pobre, la plata se vuelve cobre.
Hay más días que sandías.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
¿De qué se ríe un tonto?. De ver reír a otro tonto.
Ir del coro al caño y del caño al coro.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
Madre hay una sola.
Vive tu vida y no la de los demás.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
De descansar, nadie murió jamás.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
La verguenza es último que se piedre.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.