La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
No hay que pedirle peras al olmo.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Ofrecer el oro y el moro.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Alábate cesto, que venderte quiero.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Del reir viene el gemir.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Cuando fueres yunque, sufre como yunque, cuando fueres mazo, pega.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
La muerte en la patria es agradable.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Cuando pobre, franco; cuando rico, avaro.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Hasta la belleza cansa.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Riñas de enamorados, amores doblados.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
De noche madrugan los arrieros.
Al que madruga, le da sueño más temprano.
Madre no hay más que una.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Pisar mierda trae buena suerte
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.