Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Pídele al viejo el consejo, te irá bien con él y llegarás a viejo.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Bebe leche y bebe vino y de viejo estarás como un niño.
Ahora que tenemos tiempo, cuéntame un cuento.
La mujer rogada y la olla reposada.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Otros tiempos, otros modos.
La madurez solo se vive una vez.
El joven puede morir, pero el viejo no puede vivir.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
Dicen que es malo llegar a viejo, pero es peor no llegar a serlo.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Otoño entrante, barriga tirante.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
El fraile, la horca en el aire.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Madre solo hay una, y padres muchos...
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
La morena, de azul llena.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Nadie es tan viejo que no piense vivir otro año.
Año hortelano, más paja que grano.
El que de joven se come la gallina, de viejo echa las plumas.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Si vives alegre, rico eres.
Más envejecen las penas que las canas.