No todo el que chifla es arriero.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
La mala costurera, larga la hebra.
Pobreza no es vileza.
Parecer uña y carne.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
A bloque, la casa en roque.
Las uvas están verdes.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Ni es fácil ganar; pero es más difícil conservar.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
De lo perdido, lo que aparezca.
Hasta lo que no come le hace daño.
Del cuerdo espero poco, y mucho del loco.
Del ahorro viene la posesión.
Cuando veas una alpargata rota, no estará muy lejos la otra.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Más chulo que un ocho.
Ya los perros buscan sombra.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
El que quiera ser líder debe ser puente.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
Si nos hacemos polvo, nos harán lodo.
Bueno de asar, duro de pelar.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Mal hace quien nada hace.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Primero son los presentes que los ausentes.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
El arroz es el nervio de la guerra.
Gato enratado no quiere pescado.
Quien suele en plata nadar, se puede también ahogar.
La música calma a las fieras.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
La suerte no es para quien la busca.
Mañana de expectacion tarde de decepcion.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Para nadar hay que tirarse al agua.
No contrates de barbero, a quien fue tu prisionero.
Tápate la cara que se te ve el culo.