Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
El buen tiempo ayuda en el trabajo.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
Monja de Santa Ana, tres en cama.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Prueba primero al amigo, antes de buscar su abrigo.
En hacer bien nunca se pierde.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
Zorrilla tagarnillera, hácese muerta por asir la presa.
A la mujer brava, la soga larga.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Dos es compañía, tres multitud.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
En puerta y en puente nadie se siente.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Zorra que duerme de día, de noche anduvo de cacería.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
El último que se pierde es la esperanza.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
¿Qué tienen que hacer las bragas con la alcabala de las habas?.
Emprestaste, perdiste al amigo.
El aceite es: armero, relojero y curandero.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
El río se llena con arroyos pequeños.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
Mucho saber, menos ignorar es.
El diablo es puerco.
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
No te pongas el parche antes de que te salga el grano.
No hay que juzgar un libro por su tapa.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Caga más una vaca que cien palomos.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.