Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Ladrillo sobre ladrillo se construye una casa.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Bien cantas, pero mal entonas.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
No tocar pito.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
Agua en Agosto quita aceite, pan y mosto.
No busques pan en la cama del can.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Caridad y amor no quieren tambor.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Zorro dormilón no caza gallinas.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
No hay dicha, sino diligencia.
Es puerco de la misma manada.
En enero, cada oveja con su cordero.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
La esperanza es la última en morir.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
La mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Quien bien ata, bien desata.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
No hagas bien sin mirar a quien.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
Por el rastro se da con la liebre.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Grandezas de bastardía, a no haber habido putas, no las habría.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
La salud no consiste en estar delgado o gordo.
En buena casa, mal inquilino.
Esto es de rompe y rasga.
La esperanza mantiene.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Olla chica hace la bolsa grande.
Habla directamente al corazón.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Del agua mansa se asombra el perro.
Cada tonto tiene su manía.
A candil muerto, todo es prieto.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Luna que sale colorada, próxima ventada.