El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
La flecha que indica el camino y el sendero que conduce a la cumbre se llama acción
La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Un mes de experiencia enseña más que diez años de ciencia.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Lo malo sin maestro se aprende.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
Con salud, lo hay todo; sin salud, no hay nada.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
La buena cena, temprano suena.
En Abril y en mayo no dejes en la casa el sayo.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Oír como quien oye llover.
Paloma que va volando no dice a dónde ni cuando.
Muchas buenas sopas se hacen en ollas viejas.
A gran salto, gran quebranto.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Invierno frío, verano caluroso.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Boca con duelo, no dice bueno.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
El chisme que gira, no siempre es mentira.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Mucho ojo, que la vista erro.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Cuenta errada, no vale nada.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
En casa del doliente quémase la casa y no se siente.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.