Meterse en la boca del lobo.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
Para San Matías se igualan las noches con los días.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Muero el toro y enseguida, acabase a carreira.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
La frugalidad es una fortuna por sí misma.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Ir de capa caída.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
La suerte es loca y a todos nos toca.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Boca de miel y manos de hiel.
Tarea hecha a destajo no vale por mil y mil no valen por una.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
Como suena a copla, tu me la soplas.
El sentido de los muertos es el del final,? significando que las ceremonias fúnebres deben ser organizadas solemnemente
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
No hay cosa tan buena como la salud, ni tan mala como el ataúd.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
La fiebre no está en la sábana.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Escucha el sonido del río y obtendrás una trucha.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
La tripa se ancha o se angosta, según como lo críen a uno.