Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Con promesas no se cubre la mesa.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Valgan las llenas, por las vacías.
Loquillo y los Trogloditas.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
Cada cosa pía por su compañía.
La necesidad es la madre de la imaginación.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
Al engaño, con engaño.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Pocas palabras son mejor.
Amistad que murió, nunca renació.
La virtud loada, crece.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Agosto y Septiembre no duran siempre.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
Bien casada, o bien quedada.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Fiar, en Dios y en otro no.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
Echar confites a un cochino, es desatino.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Piedra que rueda no hace montón.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.