Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Al cabo de la jornada, no tener nada.
Con promesas no se cubre la mesa.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Quien hizo una, hará ciento.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Cuando el pelo enrasa y el raso empela, con mal anda la seda.
Bien parece y bien están el asno en la cuadra y la mujer en el hogar.
Caerle a uno la breva en la boca, no es suerte poca.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Agosto y Septiembre no duran siempre.
Loquillo y los Trogloditas.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
No hables mal de las mujeres si en tu casa mujer tienes.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Pocas palabras son mejor.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Cada cosa pía por su compañía.
Al engaño, con engaño.
La virtud loada, crece.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Amistad que murió, nunca renació.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Bien casada, o bien quedada.
Fiar, en Dios y en otro no.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Cuando no llueve en Febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
Si con el chocolate no te quieres quemar, déjaselo a otro paladear.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Echar confites a un cochino, es desatino.
No puedes impedir que las aves de la tristeza vuelen hacia ti, pero puedes impedir que aniden en tus cabellos.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.