Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Voy a ir hacer un mandado.
Ve despacio y no llegarás cansado.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
Por numerosos que puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Nunca llovió que no se despejara.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
En carrera larga hay desquite.
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Necio o loco es el orgulloso, pues no medita en que fue lodo y será polvo.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
Más vale mendrugo que tarugo.
Quien tiene tres y gasta dos, sirve a Dios, quien tiene dos y gasta tres, sirve a Lucifer.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
Nada necesita quien tiene bastante.
A la mar madera, y huesos a la tierra.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Vale más buena cara que un montón de halagos
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Maldita la pila lo pica el gallo y no la gallina.
Cuando me despierte me llamas.
Hacer las cuentas del Gran Capitán.
Donde está el rey, a cien leguas.
Al mal segador la paja estorba.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
A hora mala no ladran canes.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Las berzas de enero, escurren el puchero.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.