A mucho amor, mucho perdón.
No se escarmienta, mi viejo, sino en el propio pellejo.
Remienda paño y pasarás año.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
Casa de concejo, pajar de viejo.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Gallo viejo con el ala mata.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Aire de Levante, agua delante.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Variante: El pez que busca el anzuelo, busca su duelo, dice mi abuelo.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
El dinero hace al hombre entero.
Come poco y cena temprano, si quieres llegar a anciano.
Ese huevito quiere sal
Como canta el abad responde el monaguillo.
Viejo cansado, muerto o corneado.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
A capa vieja no dan oreja.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Las cuentas nuevas se hacen viejas y las viejas no se pagan.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
La puerca tira del tapón
A hija casada, los yernos a la puerta.
Zorra vieja no cae en la trampa.
A nadie le amarga un dulce.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
A pan duro, diente agudo.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Tener el juego trancado.
Bailando con la más fea
Grano a grano la gallina llena el buche.