Lo prometido es deuda.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
La tercera es la vencida"
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
El que nace chicharra, muere cantando.
Quien ha hecho treinta puede hacer treinta y uno
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
Más vale prevenir que curar.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Cuanto más viejo más pellejo.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
A los cien años todos calvos.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Para ser bella hay que ver estrellas
El que a cuarenta no atina y a cincuenta no adivina, a setenta desatina.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Cojo con miedo, corre ligero.
Mal se conforma con el viejo la moza.
Llagas viejas, tarde sanan.
A manos frías, corazón ardiente.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
La muerte hace reflexionar.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Tronar como un arpa vieja.
Más le quiero mozo y pobre que no viejo que se doble.
El que se casa, por todo pasa.
A mucho amor, mucho perdón.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.