Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Los ojos todo lo ven, y a sí mismos no se ven.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
La Luna de Enero y el amor primero.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Estas son de mi rodada.
No somos ríos, para no volver atrás.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
Los nietos son hijos dos veces paridos.
Feo, pero con suerte.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
La hacienda, el dueño la atienda.
La hambre no tiene aguante.
Más fea que un carro por debajo.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
La suerte está echada.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
El buen vino en vaso chico.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
De luengas vías, luengas mentiras.
El amor más grande es el de una madre, a continuación el de un perro y por último el de un amante
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
La comida reposada, y la cena paseada.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
A quien no la teme, nada le espanta.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Cuando tu ibas, yo venia.