Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
El que puede y no quiere, cuando él querrá no podrá.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Quien más tiene, menos suelta.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
La razón y el agua hasta donde dan.
El tiempo es un remedio que todo lo cura.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
El que nace para buey, hasta cuernitos le salen.
Por pedir, nada se pierde.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Aborrece y serás aborrecido, quiere y serás querido.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Una a una, pronto se le acaban al racimo las uvas.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
De los escarmentados nacen los avisados.
Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
En Agosto, prepara la tinaja para el mosto.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
El comer, es maestro del beber.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Hacerse el de la oreja mocha.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
Cual andamos, tal medramos.
A enemigo que huye, puente de plata.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
Quien no tenga pan para Mayo, ni hierba para Abril, no le habría su madre de parir.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.