Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Al cielo nadie va con ojos secos.
Jugar y pasear cuando no hay que trabajar.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
Predicar en desierto es como aconsejar a un muerto.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Hombre intranquilo vale por diez.
El que come solo, muere solo.
Huye del que te alaba, sufre al que te injuria
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Dios habla una lengua extranjera.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
A mala leña un buen brazado.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
A barba moza, vergüenza poca.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Con la muerte todo se acaba.
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
El amigo verdadero ni contra tu honra ni contra tu dinero.
Estar como un gallo en paté.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
El que aconseja, no paga.
Junta de pájaros, agua segura.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Olla sin tocino y mesa sin vino, no valen un comino.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
La verguenza, cuando sale ya no entra.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Criados, enemigos pagados.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
De día no veo y de noche me espulgo.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Mejor ser criado en buena casa que amo en mala.
Un hombre es juzgado por la compañía que lo rodea.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Desee bien, sea bueno.