Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
El comedido sale jodido.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Panza llena, quita pena.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
Por Santa Catalina, la nieve se avecina.
Ama al grado que quieras ser amado.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Su tarea es cuidar a los mayores, a los indefensos, a aquellos que no pueden hacerlo por su cuenta, y por sobre todo, a los niños, el futuro de la humanidad.
No hay joven fea, ni vieja hermosa.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
A chico pié, gran zapato.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Solo como Adán en el día de la madre
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
La crianza es buena los trece meses del año
Otoño entrante, uvas abundantes.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Despacito por las piedras
Hijo sin dolor, madre sin amor.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
La que está para condenarse, desde chiquita no reza.