Año de nieves, año de bienes.
En abril, va la vieja a veril.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Hombre anciano, juicio sano.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
El corazón que ama es siempre joven.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Viejo con moza, mal retoza.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Por Navidad en casa y cerca de la brasa.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Hombre viejo no necesita consejo.
Cuantos más seamos, más reiremos.
En septiembre cosecha y no siembres.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Se las sabe por libro
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Casa de esquina, para mi vecina.
Las penas de amor las quita el licor
La mujer cuanto más pequeñita mejor
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
De tal árbol tal astilla.
El vino es la leche de los viejos.
De refrán y afán pocos se librarán.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Roer siempre el mismo hueso