Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
El que no te ama, burlando te difama.
Nunca te duermas en los laureles.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Del agua mansa te guarda; que la brava hace su ruido y pasa.
Al mal tiempo, buena cara.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Del falso bien viene el auténtico mal
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
La leña del cerezo, salta a la cara del viejo.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Escoba nueva, barre bien.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Al no ducho en bragas, las costuras le hacen llagas.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Al matar los puercos, placeres y juegos.
Come santos, caga diablos.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
Reniego de señora que todo lo llora.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
El agua va siempre al río.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
La verdad más firme, surge de una mentira solidamente repetida.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
Abre la boca que te va la sopa.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
El hilo siempre se corta por lo más delgado.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Una familia unida come del mismo plato.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos