Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
A los audaces la fortuna les ayuda.
De pequeñico se doma al mimbre.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
A refajo verde, ribete encarnado.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
La niebla deja el tiempo que encuentra
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
Esa negrita chiflada, no paga desbraguetada.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Al hombre valiente, espada corta.
Un espejo no sabe ser embustero.
Fiar, en Dios y en otro no.
Y vuelta la burra al trigo.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Cada hombre deja sus huellas.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
El que necesita, te visita.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
¡Se nos creció el enano!
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Más difícil que matar un burro a pellizcos.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Hay que coger al toro por los cuernos.