Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Bueno que seas tambor, con tal que seas el que toque mejor.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Entre menos burros, más choclo.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Cada bota huele al vino que tiene.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Guerra y racimo comenzados, no son dejados.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
En los años no importa cuantos, lo importante es cumplirlos.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Da y ten, y harás bien.
Amistad que acaba, no fue nunca amistad.
Donde hay yeguas, potros nacen.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Que con su pan se lo coman.
Mucho tocado y poco lixo.
Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Esta es la gota que derramo el vaso.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Más ciego no puede haber, que aquel que no quiere ver.
O todos en la cama, o todos en el suelo.
Buey que rumia, nada le duele.
Jornal adelantado, brazos quebrados.
Indios y burros, todos son unos.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
El zapato más bonito puede lastimar el pie.
Oye primero y habla postrero.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Nadie se hace rico dando.
Sin sal, todo sabe mal.
Si alejas el combustible, alejas el fuego.
Espuela de plata, también hiere y mata.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Al son que me tocan bailo.
Si te muerde el escorpión, traigan la pala y el azadón.
Con los descuidados, medran los abogados.
Fue a santiguarse, y sacóse un ojo.
En donde menos se espera, sale el conejo en carrera.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.