Más aburrido que bailar con su hermana.
En vísperas de viajar no te pongas a jugar.
Domingo, domingo, día de pingo.
El ojo es más grande que la barriga.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
Cuando el tecolote canta el indio muere, esto no es cierto pero sucede.
Agua que haya de beber, no la enturbiaré.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
Variante: No pongas todos los huevos en una canasta.
Antes cabeza de ratón que cola de león.
Dios está en todas partes.
Andar derecho y mucho beber, no puede ser.
El buen vino sin ramo se vende.
Atajar al principio el mal procura, si llega a echar raíz, tarde se cura.
Gato meador, llena la casa de hedor.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
Lluvia en Agosto, más miel y más mosto.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Agua estantía, renacuajos de día.
Agosto y vendimias no son todos los días.
El tiempo aclara las cosas.
Nada creas, sino lo que veas.
Comer uva y cagar racimo.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
Haz bien y vive alegre.
La labranza no tiene acabanza.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Por poco se empieza y a mucho se llega.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Llaga incurable, vida miserable.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Quien más bebe, más sed tiene.
Para el flojo siempre es tarde, y cuando madruga todavía no es hora.
Muchos que parecen Cordero, son lobos carniceros.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Los buenos nadadores son los que con más frecuencia se ahogan.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
La hacienda, el dueño la atienda.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.