Fue a santiguarse, y sacóse un ojo.
Muerto el hombre más celebrado, a los diez días, olvidado.
Habla no cuando quieras, sino cuando puedas.
Bueno está lo bueno.
Tripa vacía, suena pronto.
Año de avellana, año de ratoncillos y de nieve.
Si te muerde el escorpión, traigan la pala y el azadón.
Puta en ventana, mala mañana.
Bien vivió quien bien se escondió.
No hay palabra mal dicha si no fuese mal entendida.
En Octubre echa pan y cubre.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Le quedo como anillo al dedo.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
Amor verdadero, el que se tiene al dinero.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
No se puede nadar y guardar la ropa.
Por San Andrés, la nieve en los pies.
Caballo corredor, pronto se cansa.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Baco, a muchos ha matado; Neptuno, a ninguno.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Amigos y libros: pocos y buenos.
En la curtiembre todos los bueyes son vacas.
Manda, manda, Pedro y anda.
Hasta que el cuerpo aguante.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Más vale un voluntario que cien forzosos.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
A roma va, dinero llevará.
Vieja que cura, te lleva a la sepultura.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Deja de mirar la puerta que se cerró, pues nunca encontrarás la que se ha abierto frente a ti.
Abanico calañés cuesta dos cuartos o tres.
El vino abre el camino.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
Le pide permiso a un pie antes de mover el otro.
Lo que obtener no puedo, es lo que más deseo.
Se tapaba Maricuela y se dejaba al culo fuera.
Unos dicen lo que saben, y otros saben lo que dicen.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.