El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Esposa prudente es don de Dios.
Gusto secreto, no es gusto entero.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Son como uña y mugre.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
El que tiene padrino es el que se bautiza.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Ya pasado lo de atrás, lo de menos es lo demás.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
Pies, ¿para qué os quiero?.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
Ni muy tenido ni generoso, que todo extremo es vicioso.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
A la larga y a a la corta la mentira se descubre.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
La leña torcida da fuego recto.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
Buena vida, arrugas tiene.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Ningún ladron quiere ser robado.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
De todas maneras, aguaderas.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
No es oro todo lo que reluce.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Amor de gato se ve por el tejado.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Amor antiguo no se oxida
Palos con gusto no duelen.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
No pongas nunca la zorra a guardar gallinas.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Nada contra la corriente.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
La sal no es atacada por las hormigas.
Dejar al gato con el pescado.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
A ruin, ruin y medio.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.