El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
La lengua queda y los ojos listos.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Madre ardida hace la hija tollida.
Pan no mío, me quita el hastío.
La herida causada por una lanza puede curar, pero la causada por la lengua es incurable.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Antes de meter, prometer.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Hay que andar más tieso que un ajo.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Como canta el abad, así responde el sacristán.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Llamar al gato, gato.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Hacerse de la vista gorda.
¿Qué, es que no se lo comieron anoche?
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
No seas amigo de los necios.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
El último que se pierde es la esperanza.
Remendar y dar a putas.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Saber es poder.
Amor de lejos, felices los cuatro
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.