A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Oír es precioso para el que escucha.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Pierde el hablar lo que ganó el callar.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
El corazón engaña a los viejos.
Dios da, nunca vende.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Aún no eres bienaventurado si del pueblo no eres burlado.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Con el callar, vencerás.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
El que ama el peligro, en él perece.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Ya me cansé de descansar.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
Muchos amigos pequeños, hacen a un enemigo grande.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Algunas de las bayas más dulces crecen entre las espinas más puntiagudas, pero son bayas que merece la pena coger.