Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
La muerte hace reflexionar.
Alabar y callar para medrar.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Pájaros del mismo pelo juntos emprenden el vuelo.
El envidioso es de tal ser, que no se le indigesta lo que come sino lo que ve comer.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Ofrecer el oro y el moro.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
Variante: El ruin cuando más le ruegan, más se extiende.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Hija que se casa, la casa paterna arrasa.
Para todo perdido, algo agarrado.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
No temas avanzar lentamente, teme detenerte.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
La barca por sí sola va derecha hacia el arco al legar al puente.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.