El que sale a bailar, pierde su lugar.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
El ave canta aunque la rama cruja.
Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
Mejor caminar con quien se ama que descansar con quien se odia
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
Cuanto más violento es el amor, más violento es el dolor
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
El que para mear tiene prisa, termina por mearse en la camisa.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Si guardo una ramita en mi corazón, el pájaro cantor vendrá hacia mí.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Culo veo, culo quiero.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Pa' todo hay fetiche.
Pobre pero honrado.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
El que su nariz acorta, su cara afea.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Como hormigas en la sartén al fuego.
De una espina, nace una rosa.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
El que mal anda, mal acaba.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Ganar, poco vale sin guardar.
Por sostener el error, se cae en otro mayor.