El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Acabar como el Rosario de la Aurora.
La cera se destruye y la procesión no camina.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Amigo y vino deben de ser añejos.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Cielo a corderos, agua a calderos.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Los frailes en jubón, hombres son.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Mas pesado que un biberón de mondongo.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Boda y cofradía, no es para cada día.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Si no vas de acuerdo con uno, es su problema;si no vas de acuerdo con nadie, es tu problema.
La única razón para no triunfar en la vida es no haber nacido.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Si las vigas de arriba están mal, las de abajo otro tal.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
El camino del cielo es empinado, y el del infierno llano.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Soltero maduro, maricón seguro.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Hacer de un camino, dos mandados.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Primero comer, que ser cristiano.