Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
A buen hambre, no hay pan duro.
El amor no respeta a nadie
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Menos idea que Geral pasando música.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Conquistar el mundo montado a caballo es fácil, es desmontar y gobernar lo que es difícil
Tiene más carne un huevo frito.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
Mano de santo cura como por encanto.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
Para ir al cielo primero hay que morir.
Viejos los cerros y reverdecen
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
El ladrón no roba jamás una campana.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Amor de lejos, felices los cuatro
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
El que de joven corre, de viejo trota.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Haz el bien y olvídalo.
Si los filtros sirviesen para capturar a los hombres, todas las mujeres tendrían un amante
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Más duro que sancocho de pata.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.