El camino de la boca, nadie lo equivoca.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Qué te crees la última chupada del Mango!
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
El pez muere por su propia boca.
Freír todo el arenque para comer las huevas
La lluvia no se queda en el cielo.
A lo que no puedas, no te atrevas.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Deja al menos un huevo en el nido
Quien no se arriesga no conquista
Con buenos modos se consigue todo
Año de nieves, año de bienes.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
No saber de la misa la media.
Allí donde reina la fuerza el derecho huye
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
La fuerza no es un remedio
Cuando el Diablo nada tiene que hacer, mata moscas con el rabo.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
El blanco hielo de agua es mensajero
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Hombre avisado, medio salvado
En otoño y en invierno, tiemble el enfermo.
Demasiada alegría es dolorosa
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
Pedir las perlas de la virgen.
Confesión hecha, penitencia espera.
Caer para levantarse, no es caer.
El primer deber del amor es escuchar.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Caer es más sencillo que levantarse.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.