Quien no se arriesga no cruza el río
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Dos capitanes hunden la nave.
Más raro que perro verde
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Otoño entrante, barriga tirante.
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
No te enamores hasta el punto de no saber cuándo llueve
Hijo eres, padre serás; cual hicieres, tal habrás.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
A pan duro, diente agudo.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Un indio menos, una tortilla mas.
A gran pecado, gran misericordia.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Panza llena, quita pena.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Guagua que llora mama.
Muchos pocos hacen un mucho.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Ni en pelea de perros te he visto
No tientes al diablo que lo veras venir.
Está mal pelado el chancho.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Como quitarle el poto a la jeringa.
El dolor del viudo es corto pero agudo
En el amor y en las luxaciones las recaídas son frecuentes
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Donde no hay harina todo es mohína.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Empieza la tarea y luego termínala.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
El mono sabe el palo al que trepa.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Abril, lluvias mil.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Al mal hecho, ruego y pecho.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.