Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Del odio al amor hay solo un paso.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Hacerte amigo del juez
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Contra las palabras llenas de ira nada mejor que una boca bien cerrada.
El verano muere siempre ahogado
Por San Martín, trompos al camino.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Una verdad a medias, es una mentira completa.
Mojarse el potito.
Ni primavera sin golondrina, ni alacena sin harina.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
La muerte hace reflexionar.
Hombre prevenido vale por dos.
Va como honda que lleva el diablo.
Matar dos pájaros con una piedra.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
El saber no ocupa lugar.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Hasta el más santo tiene su espanto.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Criados, enemigos pagados.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Más doblado que carpa de camión.
Para la mi santiguada, que de donde vino el asno venga la albarda.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.