Haz lo que debes y no lo que quieres.
Mete al gato en el garbanzal, que él dirá la verdad.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Tienes menos futuro que el Papa en una mezquita.
El beber es hidalgo, y el comer es villano.
Eso es regar fuera del tiesto.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
Al freír será el reír.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
El amor no perjudica al género humano, pero es motivo de excesos
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Donde quiera que fueres, haz lo que vieres.
No se cava con el mango de la azada, pero el mango da a cavar.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Quien bien quiere, bien obedece.
A los enemigos bárreles el camino.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Una casa de blanquea en mayo, el mejor tiempo del año.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
A fuerza de villano, hierro en mano.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Donde no hay, por demás es el buscar.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
Beber en cada fuente, desvanece el vientre.
La excepción confirma la regla.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Honra merece el que a los suyos se parece.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
A la muerte no hay cosechador que la coseche.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
No son las malas hierbas las que matan el trigo sino la negligencia del agricultor.
Al viejo recién casado, rechazarle por finado.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Del buen vecino sale el buen amigo.