El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
En cada casa, un solo amo.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Es más fácil hacer un agujero en el agua que obtener una moneda de un avaro.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
Tranquilidad viene de tranca.
Reloj y campana, muerto mañana.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Abril frío, poco pan y poco vino.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Al que quiera saber, mentiras a él.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Si llueve el día de la Ascensión, cuarenta días de agua son.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Favor publicado, favor deshonrado.
Si quieres saber como es tu amigo, túmbate al borde de un camino y simula que estás borracho.
La habilidad del artífice se conoce en su obra.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
Quien no conoce de abuela, no sabe cosa buena.
Al amigo que no es cierto, con guiño de tuerto.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
En donde la fuerza sobra, hasta la razón estorba.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Sobre mojado, llueve.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Los puñales y las lanzas no son tan afilados como las palabras.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Con promesas no se cubre la mesa.
El corazón que ama es siempre joven.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?