Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Cuanto más desnudo está el amor, menos frío tiene
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
La fe mueve montañas.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
El tropezón enseña a sacar el pie.
A quien espera, su bien llega.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Manos duchas comen truchas.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Se pilla al mentiroso, antes que al cojo.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
El ayer es dinero gastado. Mañana es dinero por venir. Usa pues el día de hoy que es dinero en efectivo.
Oír como quien oye llover.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
La tierra que me sé, por madre la he.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Quien bien ata, bien desata.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
La familia está como el bosque, si usted está fuera de él solo ve su densidad, si usted está dentro ve que cada árbol tiene su propia posición.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Músico pagado no toca bien.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Lo dicho, dicho está.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Conocimientos puede tenerlos cualquiera, pero el arte de pensar es el regalo más escaso de la naturaleza.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Haga lo que yo mando, no lo que yo hago.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.